Lic. José Medina Mora, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, compartió con los lectores de Revista ANFAD las principales directrices de trabajo del CCE, el rol de las cadenas de proveeduría local, la inversión como detonadora del desarrollo, así como las oportunidades que ofrece el nearshoring.
Principales ejes de trabajo y prioridades para el sector empresarial
El momento que vive México exige visión, coordinación y determinación estratégica. Por ello, hemos definido como prioridad central reactivar la inversión como motor del crecimiento económico. Hoy más que nunca necesitamos generar condiciones de certidumbre, confianza y colaboración que permitan detonar proyectos productivos, aprovechar las oportunidades del nearshoring y traducir ese potencial en empleos, bienestar y desarrollo regional. La inversión no sólo impulsa indicadores económicos; es la base para construir prosperidad compartida.
Un segundo eje fundamental es asumir una participación técnica, propositiva y responsable rumbo a la revisión del T-MEC. Desde el CCE estamos trabajando para aportar evidencia, análisis y propuestas concretas que fortalezcan la posición de México en este proceso estratégico. Nuestro objetivo es contribuir a que el tratado siga siendo una plataforma de competitividad para América del Norte, que brinde certeza a los inversionistas y que permita a nuestras empresas integrarse de manera más profunda en las cadenas globales de valor.
Como tercer eje, estamos consolidando al CCE como la casa de todas las empresas, un espacio de representación incluyente que reconoce la diversidad del tejido productivo del país, especialmente las micro, pequeñas y medianas empresas, todas tienen un papel fundamental en la economía y todas deben tener voz. Nuestro compromiso es fortalecer el diálogo interno, construir agendas comunes y asegurar que las decisiones que impulsamos reflejen las necesidades reales del sector productivo en su conjunto.
En síntesis, trabajaremos para que el CCE sea un articulador efectivo entre empresa, gobierno y sociedad, capaz de impulsar crecimiento con responsabilidad, generar confianza y contribuir activamente al desarrollo sostenible de México.
Cadenas de proveeduría local en la consolidación de un ecosistema industrial sólido
Las cadenas de proveeduría local son uno de los pilares para fortalecer la capacidad productiva del país. Cuando las empresas integran proveedores nacionales en sus procesos, no sólo se generan mayores oportunidades de desarrollo para las pequeñas y medianas empresas, sino que también se fortalece la resiliencia de las cadenas de valor frente a choques externos y disrupciones globales. Un ecosistema industrial sólido requiere que los distintos eslabones de la producción estén conectados y sean competitivos. Esto implica impulsar políticas y estrategias que faciliten el acceso a financiamiento, capacitación tecnológica y certificaciones para los proveedores nacionales, de modo que puedan integrarse plenamente a las cadenas industriales de mayor valor agregado.
Desde el sector empresarial creemos firmemente que fortalecer la proveeduría local no es solo una estrategia económica, sino una apuesta por el desarrollo regional. Cada proveedor que se integra a una cadena industrial genera empleo, impulsa innovación y contribuye a construir un tejido productivo más robusto para el país.
Acciones estratégicas para incrementar la integración regional en las cadenas de valor
La integración regional es uno de los mayores activos que tiene México. Nuestra cercanía con Estados Unidos y Canadá, en el marco del T-MEC, nos coloca en una posición privilegiada para consolidar cadenas de valor altamente competitivas en América del Norte. Para aprovechar plenamente esta oportunidad, es fundamental seguir fortaleciendo la cooperación económica y productiva entre los tres países. Una de las acciones estratégicas más importantes es impulsar la complementariedad industrial entre nuestras economías, esto implica un diálogo continuo y fortalecer sectores clave, facilitar la inversión productiva y promover la innovación conjunta, de manera que la región pueda competir con mayor fortaleza frente a otras regiones del mundo.
También es indispensable continuar trabajando en la facilitación del comercio, el desarrollo de infraestructura logística y la armonización regulatoria. Cuando reducimos barreras y fortalecemos la conectividad productiva, las empresas pueden operar con mayor eficiencia y las cadenas de valor regionales se vuelven más dinámicas y competitivas.
Oportunidades del nearshoring para los fabricantes mexicanos
El fenómeno del nearshoring representa una de las oportunidades más relevantes para la industria mexicana en las últimas décadas. Muchas empresas globales están buscando relocalizar sus operaciones para acercarse a los mercados de consumo, fortalecer sus cadenas de suministro y reducir riesgos logísticos. México tiene condiciones únicas para convertirse en un destino estratégico para esta relocalización. Para los fabricantes mexicanos, esto significa la posibilidad de integrarse a nuevas cadenas de valor, ampliar su capacidad productiva y elevar el contenido regional en los bienes que se producen en el país. Sectores como el manufacturero, el de autopartes, el electrónico y el de electrodomésticos tienen un gran potencial para aprovechar esta dinámica.
Sin embargo, capitalizar esta oportunidad requiere avanzar en una agenda de competitividad que incluya infraestructura, energía confiable, formación de talento y un entorno regulatorio que incentive la inversión. Si trabajamos de manera coordinada entre sector público y sector privado, México puede consolidarse como un nodo estratégico de producción para América del Norte y para el mundo.
Importancia de la consolidación del contenido regional y el orgullo de producir en México
La industria manufacturera mexicana ha demostrado, a lo largo de los años, una enorme capacidad para competir en los mercados globales. Los fabricantes que producen en México no sólo están generando valor económico, también están contribuyendo a posicionar al país como un socio confiable en las cadenas de suministro internacionales. Consolidar el contenido regional significa fortalecer nuestras capacidades productivas, impulsar la innovación y apostar por el talento mexicano. Cada componente que se desarrolla en México representa más empleo formal, más conocimiento tecnológico y mayores oportunidades para nuestras empresas y comunidades.
A los fabricantes afiliados a ANFAD les diría que sigan apostando por México con visión de largo plazo. Hoy más que nunca, producir en nuestro país es una oportunidad para construir cadenas de valor más sólidas, impulsar el desarrollo industrial y demostrar que la industria mexicana puede ser un motor de prosperidad para toda la región.







