La abrogada Ley Federal sobre Metrología y Normalización (LFMN) introdujo hacia 1992 por primera vez en el sistema regulatorio de México la figura de norma mexicana (NMX), definida como un instrumento cuya finalidad es establecer, de entre otros elementos, requisitos, especificaciones y métodos de prueba aplicables a productos, procesos, sistemas o servicios. Esta figura sentó un precedente de gran importancia en México, pues permitió que las NMX fungieran como referentes normativos para la adecuada implementación y aplicación de las Normas Oficiales Mexicanas (NOM); en especial para aquellas NOM que, como la 003 y la 001 de la Secretaría de Economía, regulan y cuidan la seguridad de los consumidores.
En este contexto, que caracterizó la firma del principal tratado comercial de México con Estados Unidos y Canadá, destaca la relevancia de la existencia y cumplimiento que la LFMN otorga a las NMX, estableciendo que su observancia es obligatoria cuando éstas se encuentran referidas en alguna Norma Oficial Mexicana, así como cuando los particulares declaren que sus productos, procesos o servicios son conformes con las mismas y, caso contrario, de no encontrarse en estos supuestos, su cumplimiento es de carácter voluntario.
Hoy día, la Ley de Infraestructura de la Calidad -por la cual se abroga la LFMN-, que rige el sistema regulatorio en México, crea la figura de estándar que, si bien no lo dispone como sinónimo de las NMX, sí lo define bajo los mismos términos por lo que, a pesar de no referir expresamente a las normas mexicanas, es a través de los Estándares que se establece el objetivo de mantener y continuar con su aplicación y obligatoriedad en los casos que aplique. Hecho que reitera el Proyecto del Reglamento de la Ley de Infraestructura de la Calidad, que considera un proceso de transición para conservar este acervo normativo a través de los Estándares.
El Reglamento de la Ley de Infraestructura de la Calidad es, sin duda, el instrumento indispensable de certidumbre para que en un periodo de tres años realicemos los trabajos de revisión y actualización para la debida transición de NMX a Estándares; proceso para el cual la Industria ANFAD ya cuenta con un plan de trabajo proactivo de transición de varias decenas de normas mexicanas que regulan la seguridad, entre otros requerimientos de diversos enseres domésticos como lavadoras, cafeteras, aires acondicionados, calentadores de agua, tinas de hidromasaje y ventiladores, sólo por citar algunos.
Como industria regulada y atendiendo al interés de los sectores que la conforman, ANFAD coadyuva con las autoridades normalizadoras en este proceso de transición, toda vez que participa proactivamente, por ejemplo, en los Comités de Normalización de ANCE Estándares donde, junto con instituciones como Profeco, FIDE, CANAME, SELREE y UNCE, procuramos la armonización con las normas internacionales respectivas, a fin de asegurar Estándares robustos que fortalezcan la aplicación y cumplimiento de los requisitos y especificaciones que prevén las Normas Oficiales Mexicanas.
Por lo expuesto, para los fabricantes ANFAD nos es de especial relevancia defender este acervo normativo, que es pilar fundamental de las Normas Oficiales Mexicanas, estableciendo especificaciones, requisitos y métodos de prueba que nos permiten salvaguardar la seguridad e información comercial, entre otros aspectos de los enseres domésticos que fabricamos y comercializamos en México, para atender los objetivos legítimos de interés público de la Ley de Infraestructura de la Calidad.







