El Dr. José Luis Samaniego Leyva, Subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, conversó con Revista ANFAD sobre el alcance de la Ley General de Economía Circular como instrumento de política pública estructural y su potencial para transformar el modelo productivo del país, impulsar la competitividad industrial y generar beneficios ambientales y sociales.
Visión estratégica que impulsa la Ley General de Economía Circular para transformar el modelo productivo del país en los próximos años
La visión estratégica es dejar atrás un modelo que ha demostrado límites estructurales en términos ambientales, económicos y sociales. El reto no es el bienestar, sino la capacidad del modelo productivo para sostenerlo sin generar impactos ambientales crecientes. Conforme aumenta la capacidad adquisitiva de la gente, se da una mayor presión sobre el medio ambiente, tanto con la emisión de gases de efecto invernadero como con la generación de residuos de todo tipo.
Actualmente la gestión de los residuos presenta rezagos importantes: en México se generan cerca de 140 mil toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, más del 90% no se manejan de manera correcta y como resultado se recicla menos del 10%, lo anterior debido a que no se cumple con la norma 083, que regula cómo disponer de los residuos adecuadamente para evitar tanto la contaminación atmosférica como de los mantos freáticos, lo que indica que se debe encontrar una forma distinta de disponer de los residuos.
Existen experiencias ya probadas, la propia Presidenta Sheinbaum, cuando fue Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, logró avances en materia de circularidad. Gracias a una evaluación general del país, se identificó que en la relación ambiente-salud existe una oportunidad de mejora al adoptar los principios de economía circular, la cual plantea un cambio de enfoque: pasar de un modelo centrado en la disposición de residuos, a uno orientado a su valorización, reincorporándolos como insumos dentro de los procesos productivos y extendiendo su ciclo de vida.
Cambio de paradigma que propone la economía circular
La economía lineal sigue una lógica de extracción, transformación, consumo y disposición final, en la que los materiales pierden su valor al convertirse en residuos. En contraste, la economía circular busca corregir dos ineficiencias estructurales: la presión sobre los recursos naturales al depender de materiales vírgenes y la carga que representa para las finanzas públicas gestionar los residuos.
Al transformar este proceso en una industria, se deja de depender de las finanzas públicas y se convierte en parte del circuito económico, donde el sector privado, al reutilizar lo que antes se desperdiciaba, aplica sus propios recursos para la generación de nuevos productos dirigidos al consumidor.
Principales beneficios económicos, ambientales y sociales al transitar hacia una economía circular
Desde el punto de vista económico, la economía circular contribuye a la diversificación productiva, -a través del Plan México-; la sustitución de importaciones; la reducción de la dependencia de mercados internacionales; y la generación de un nuevo mercado de materias primas secundarias, que cree remanufactura, sistemas de acopio, logística inversa, innovación y desarrollo.
En el sector ambiental, las 140 mil toneladas diarias de materiales desperdiciados reducirán significativamente la presión sobre ecosistemas y acumulación progresiva de residuos en el entorno.
En el ámbito social, la economía circular permite la generación de empleos vinculados al aprovechamiento de residuos, así como la formalización de actividades que históricamente han operado en la informalidad, particularmente en esquemas de logística inversa y las cadenas de acopio.
Asimismo, la Secretaría de Hacienda ha identificado a la economía circular como un sector con potencial de financiamiento, lo que abre oportunidades para fortalecer su desarrollo.
Sectores productivos prioritarios para impulsar la economía circular
El año pasado se trabajó con gobiernos estatales para conocer las mayores presiones ambientales y se identificó a las llantas y residuos de construcción y demolición, por lo que estamos enfocados en atender estos rubros. La Cámara Nacional de la Industria Hulera ayuda en la atención del tema de los neumáticos fuera de uso y para los residuos de construcción y demolición se cuenta con un modelo que ya opera en la CDMX y que ha resultado bien.
Asimismo, México participa en esfuerzos internacionales para contrarrestar la problemática creciente de los plásticos, las grasas y aceites que, en muchos casos, son dispuestos inadecuadamente en cuerpos de agua.
El país cuenta con experiencia relevante en el manejo de ciertos materiales, en particular en el reciclaje del PET, sin embargo, persisten retos en otros polímeros, como polietilenos y polipropilenos. En este contexto, la industria ha desarrollado esquemas de organización y coordinación, como los impulsados por ECOCE.
Existen sectores con mayores niveles de complejidad, como los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, donde ya se observan avances en esquemas de logística inversa y reciclaje. No obstante, en el caso de los electrodomésticos, persisten retos importantes, derivados de la creciente integración de componentes mecánicos y electrónicos, lo que dificulta su desensamble y aprovechamiento.
En contraste, sectores como el acero se han beneficiado del aprovechamiento y valorización de la chatarra del mundo y con la nueva ley se facilitará que también lo hagan otros materiales, fortaleciendo su integración en procesos productivos.
La ley prevé la adopción de Acuerdos Generales de Implementación, instrumentos regulatorios sectoriales, que permiten establecer metas progresivas, diferenciadas y técnicamente viables para cada industria.
Colaboración entre gobierno, industria, academia y sociedad para implementar de manera efectiva esta ley
La implementación de la ley se sustenta en instrumentos que articulan la colaboración entre gobierno, industria, academia y sociedad. Entre ellos destacan los Acuerdos Generales de Implementación, las auditorías y el Distintivo Nacional de Economía Circular, que permiten establecer metas, evaluar avances y promover la mejora continua.
A nivel de coordinación, el Sistema Nacional de Economía Circular integra a los distintos órdenes de gobierno, mientras que una plataforma nacional permitirá registrar acciones, generar información estratégica e identificar oportunidades de circularidad.
Instrumentos regulatorios o incentivos que contempla la ley para promover innovaciones en esta materia
La ley prevé que haya incentivos fiscales, los cuales están a cargo de la Secretaría de Hacienda, pero el distintivo es un instrumento que no solamente reconoce los avances que hayan tenido las empresas, sino que las pone en primera fila en materia de las licitaciones o compras públicas, por tanto, el distintivo tiene un efecto económico, además de deducir el Impuesto Sobre la Renta para casos de innovación. Se elegirán por sobre otras a las industrias que tengan distintivos, cumplan con auditorías ambientales y muestren un desempeño mejor en materia de circularidad.
Fortalecimiento de la competitividad de México en las cadenas globales de valor gracias a la economía circular
Bajo este esquema, sectores y empresas que cumplan con el marco general de la ley y que sean auditadas, obtendrán distintivos donde registran su enfoque de gestión circular y avanzan en el cumplimiento de las regulaciones que están imponiendo otros competidores. Por ejemplo, Chile, Colombia y Brasil, han estado adoptando disposiciones en materia de economía circular, lo que confirma que se va normalizando el requerimiento en este rubro y quienes no cuenten con él se irán rezagando en el ámbito del comercio internacional.
Mecanismos de apoyo que contempla el gobierno para facilitar esta transición
De conformidad con la LGEC, se busca facilitar la transición de los sectores productivos mediante los mecanismos de fomento: instrumentos financieros y bonos de sustentabilidad. Se promueve el acceso a financiamiento a través de la emisión de bonos temáticos (sustentabilidad, verdes o de economía circular) en mercados nacionales e internacionales. Estos recursos están diseñados para ser canalizados prioritariamente hacia la innovación tecnológica y el fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMes), permitiéndoles adoptar modelos de producción de bajo impacto ambiental.
Diferenciación de obligaciones administrativas: el marco normativo establece un principio de proporcionalidad en el cumplimiento. Mientras que las grandes empresas están sujetas a regímenes estrictos de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), lo que implica gestionar el ciclo de vida completo de sus productos y residuos. Para las MiPyMes se contemplan procesos de cumplimiento simplificados, centrados principalmente en su incorporación al Registro Nacional de Economía Circular, facilitando su formalización sin imponer cargas administrativas onerosas que comprometan su operatividad.
Oportunidades para el sector de aparatos domésticos dentro del nuevo marco de economía circular
En algún momento se tendrán etiquetados que incluyan reparabilidad, así como ya se tienen para la huella de carbono o para eficiencia de electrodomésticos. En la medida en que un electrodoméstico sea más reparable, con mayor duración, más eficiente y fácil de reciclar, tendrá etiquetado que lo exprese y en consecuencia se espera que se obtengan ventajas en su venta.
Una vez que se termina su vida útil, surgen las oportunidades de incorporar en la producción de electrodomésticos materias primas secundarias, como aceros y plásticos reciclados. Surge también la oportunidad de contar con un organismo coordinador que administre y facilite a las empresas la recuperación de materiales y su regreso al sector o industria. De esta manera, la industria puede coordinarse para invertir en el sector de reciclaje de sus productos. En la medida en que este proceso se acelere se tendrán economías de eficiencia, se bajará la huella ambiental y el costo económico, formando un círculo virtuoso para la industria.
Impulso a los polos de desarrollo y soberanía económica
Bajo estos esquemas, se identifican dos vertientes estratégicas de polos de desarrollo, los de desarrollo económico para el bienestar, que son parques industriales y los polos de economía circular, especializados en recuperación y valorización de materiales que buscan concretar esta actividad como un sector económico nuevo y con lo cual habría un camino de diversificación productiva con fortalecimiento de la economía a través de la sustitución de importaciones, resiliencia de las cadenas de valor y diversificación productiva.
Ley General de Economía Circular como instrumento para impulsar la innovación, la eficiencia de recursos y el desarrollo de nuevas capacidades industriales
Un primer paso fundamental es dar certidumbre al sector regulado. Al contar con la ley y su reglamento, que incluyen Acuerdos Generales de Implementación por cada tipo de sector industrial, la plataforma, el registro, el distintivo y las auditorías, significa que México está dotando de formalidad al sector de economía circular.
En segundo lugar, se propicia que el inversionista vaya a los parques industriales de economía circular con una serie de incentivos fiscales, de tal modo que aumenten la rentabilidad de los sectores que decidan establecerse en estos polos industriales específicos. De tal manera que México se alinee con los estándares internacionales que regulan el comercio, destacando el interés de inversiones tanto nacionales como internacionales, basadas en la economía circular.
Asimismo, es importante destacar el rol de la Ley General de Economía Circular para impulsar el desarrollo de esquemas de etiquetado o información ambiental de productos, para lo cual se cuenta con el distintivo nacional, que es una forma de trazabilidad para quienes ya lo obtuvieron y entre los temas relevantes está el pasaporte de las materias, que da sustento a la atribución de la empresa en materia de circularidad. Pero podríamos avanzar también hacia los etiquetados circulares, que deben estar respaldados por un sistema de trazabilidad que los haga infalsificables.
Contribución de la economía circular para el fortalecimiento de cadenas productivas más integradas y regionales
Si se logra aumentar la disponibilidad de materias primas secundarias, se da la posibilidad de que lo que ya circula bajo distintas formas y propiedades se mantenga circulando dentro de la economía. Por ejemplo, en el caso de los plásticos, una vez reciclados bajo su forma de aceites de hidrocarburos, se pueden volver a hacer plásticos, como si fueran resinas vírgenes, con lo que se estarían creando nuevos eslabones en las cadenas de valor.
Es importante la correcta clasificación, tanto en la Secretaría de Economía como en la SENER, de los nuevos productos que están entrando al mercado, porque vienen de un proceso secundario, por tanto, habrá que clasificarlos en función de la variabilidad de sus mezclas, adecuando el marco regulatorio para que puedan entrar a la economía.
La economía circular no es únicamente una agenda ambiental, es una transformación estructural del modelo económico. En un contexto donde el modelo lineal se vuelva cada vez más costoso e insostenible, el valor se desplaza hacia la capacidad de aprovechar, regenerar y reincorporar materiales.
Este cambio redefine las reglas de la competitividad: lo que antes se consideraba residuo hoy se convierte en insumo estratégico, y quienes logren integrarlo eficientemente tendrán una ventaja en los mercados globales.
Con la Ley General de Economía Circular, México no sólo responde a esta tendencia, sino que sienta las bases para liderarla, demostrando que el crecimiento económico y la sostenibilidad no son objetivos contrapuestos, sino pilares de un mismo modelo de desarrollo.
Dr. José Luis Samaniego Leyva
Subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales



