En los últimos años el sector empresarial se ha esforzado en aprovechar al máximo el fenómeno de la relocalización de operaciones comerciales, mejor conocido como nearshoring, a través de la promoción de una nueva política industrial, enfocada en aumentar la competitividad y fortalecer las cadenas de suministro.
Basado en el artículo: "No Substitute for Victory: America's competition with China must be won, not managed", Foreign Affairs*, mayo/junio 2024
En los últimos años el sector empresarial se ha esforzado en aprovechar al máximo el fenómeno de la relocalización de operaciones comerciales, mejor conocido como nearshoring, a través de la promoción de una nueva política industrial, enfocada en aumentar la competitividad y fortalecer las cadenas de suministro.
La estrategia de contención económica y tecnológica contra China -iniciada durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021), continuada selectivamente bajo Joe Biden (2021-2025), y ahora intensificada en el segundo mandato de Trump (2025-)- responde a una necesidad geoestratégica urgente: frenar la expansión global de un régimen que combina debilidades internas con ambiciones agresivas.En este contexto, el fin de la hiperglobalización y el inicio de una etapa de regionalización estratégica abren una oportunidad histórica para México como socio clave de Estados Unidos.
En los últimos años el sector empresarial se ha esforzado en aprovechar al máximo el fenómeno de la relocalización de operaciones comerciales, mejor conocido como nearshoring, a través de la promoción de una nueva política industrial, enfocada en aumentar la competitividad y fortalecer las cadenas de suministro.
China enfrenta una combinación peligrosa de debilitamiento interno (crisis inmobiliaria, deflación, envejecimiento poblacional) y expansionismo tecnológico y militar. Paradójicamente, sus desafíos internos podrían empujarla a actuar más agresivamente en el corto plazo para aprovechar su poder relativo antes de que decline.
Por ello, la administración estadounidense ha endurecido su política: no basta con gestionar la competencia con China; debe ganarse de manera activa.
En esta nueva fase, la contención no se limita al ámbito militar: se extiende a la tecnología crítica (semiconductores, inteligencia artificial, biotecnología) y al reordenamiento de las cadenas de suministro. Estados Unidos impulsa estrategias de desacoplamiento selectivo, friendshoring y nearshoring para proteger su base industrial y reducir su vulnerabilidad ante el poder coercitivo de Beijing.
México emerge así como un socio natural para Estados Unidos en este nuevo orden.
La transición de la hiperglobalización -basada sólo en eficiencia y bajos costos- hacia una regionalización basada en seguridad, resiliencia y afinidad estratégica favorece a México por su cercanía geográfica, su red de tratados comerciales y su capacidad industrial.Aprovechar esta oportunidad requiere visión, inversiones estratégicas en infraestructura, talento y tecnología, así como un compromiso claro con la estabilidad y el fortalecimiento del Estado de derecho.
La contención de China marca el fin de una era y el inicio de otra: un mundo donde los bloques económicos y tecnológicos se reconfiguran en torno a valores y seguridad compartidos.
Para México, esta transformación no es sólo un reto: es una oportunidad histórica de posicionamiento y crecimiento.
*Foreign Affairs, publicación del Council on Foreign Relations, es considerada la revista de referencia en análisis de política internacional, economía global y estrategia. Desde 1922, sus ensayos han moldeado debates y decisiones clave en los centros de poder más influyentes del mundo.
«La nueva arquitectura global no se construirá lejos, sino cerca. México puede ser el corazón productivo de América del Norte».







